Velen por mí
Mis felicitaciones, señores verdugos.
¿Me recuerdan?, lo dudo.
Les refrescaré la memoria.
Soy ese fulgor que antaño resplandecía en vuestras ahora despobladas cabezas.
Soy la esencia que en otros tiempos regía los campos, impulsaba las artes y desdeñaba lo indecente.
Mas ya sólo queda mi alusión, vagando de mente en mente, cada cual, más desierta a la anterior.
¿Y ninguno de ustedes son capaces de darme de beber?
¿De veras van a dejar que perezca?
¿Van a venderme por una mezquina tecnología?
Patética la directriz que porta el hombre en su estandarte.
Trágico el camino por el que se deslizan, dando bastonazos de ciego.
¿No se dan cuenta? Soy la cura de esta sociedad enferma.
Soy el estímulo que concede al miserable el poder volar tan alto como el opulento.
Y sin embargo, nadie llama ya a mi puerta.
Grandiosos los tiempos que corrieron, mas tristes los que corren, y pésimos los que esperan.
Guarden luto señores, por aquello a lo que la comprometida ciencia, la flamante tecnología, y la resignación humana, dieron tránsito no hace mucho, a otro triste día de hoy.
Soy la imaginación, velen por mí...
Fdo: Un hipócrita